LA PATANA
Por aquellas calles corría el rumor que pasaba a diario una mujer que para hablar no tenia pudor.
Que a los hombres tenía cautivos por aquellos bien tallados y llamativos vestidos
La patana le decían por su vulgar vocabulario, que de aquella dulce boca sin dudar salía a diario. Al pasar por la esquina, al hombre que admirando su belleza un piropo le lanzaba con franqueza, enseguida le contestaba ofendida por la vil bajeza que guardara sus palabras en la parte más oscura de su desgraciada figura.
Al pasar por motel o pensión nunca le faltaba una sucia invitación y con un gesto de objeción a aquel hombre le mataba la pasión.
En el pueblo se le señalaba y a veces en secreto era admirada. Pues con gesto o mirada a la gente maltrataba
Un albañil que en un techo trabajaba por detrás la miraba, y con un silbido su atención llamaba, ella de reojo le miraba y con la mano le recordaba a la mujer que lo hecho al mundo y que en algún bar inmundo seguramente trabajaba.
Los niños que en la calle futbol jugaban, siempre se alegraban al verla venir, pues ella siempre les sonreía y la pelota les recogía y por el escote lo que se veía a ellos derretía.
…y ¡ay! de aquel niño que una porquería le decía pues ella con burla contestaba que aquel miembro listo aun no estaba y un golpe en la cabeza le daba y riendo se marchaba
Las jovencitas que en el parque estaban la admiraban y criticaban, ahí viene la patana decían, y en el oído chismorreaban y sonreían, con ojos de envidia le miraban pues celosas estaban. No faltaba alguien que escondida gritara que a sus novios no les quitara, y ella simplemente la mano levantaba y con un dedo sobresaliente callaba a aquella gente que le criticaba
¡Cierta es una cosa, la patana ya es famosa, por vulgar y por hermosa!
Carol Sánchez